La gestión en el aula nos habla sobre que para ello propone que el profesorado debe ser un mago animoso que domine la magia didáctica de gestionar sus clases controlando, motivando y relacionándose para conseguir un clima cordial lo más productivo posible. Pero para ello se deben superar dos presunciones infundadas y que inundan el mundo educativo:
Y también nos habla sobre que nosotros podemos cambiar las actitudes del alumnado, pues las actitudes se educan y se pueden aprender en el ambiente escolar. Es necesario introducir diariamente mensajes de valoración hacia el
El tema nos dice que en las aulas surgen de manera habitual conflictos que tal vez a nosotros nos produzcan desasosiego e insatisfacción que obstaculizan el desarrollo del aprendizaje entre el alumnado. El autor nos dice que el conflicto es algo natural en los grupos humanos y que debe ser afrontado de una manera constructiva, y por tanto, educativa, para ello aportar ideas, normas, rutinas y experiencias que están dando buen resultado en otros compañeros y compañeras que la desarrollan de manera habitual en su práctica educativa.
Es necesario establecer en el grupo desde la primera semana los, límites y las reglas durante el curso y también disponer de normas que a nosotros los maestros nos resulten efectivas. Otro punto importante es que debemos de mantener una relación de confianza con el alumnado, al igual que conocer sus roles y propiciar que contribuyan a la convivencia y no la perturben.
